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Demostrando la manera de tu escape
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(31) No soy víctima del mundo que veo.
¿Cómo puedo ser la víctima de un mundo que podría quedar completamente des-hecho si así lo erigiese? Mis cadenas están sueltas. Puedo desprenderme de ellas sólo con desearlo. La puerta de la prisión está abierta. Puedo marcharme en cualquier momento sólo con echar a andar. Nada me retiene en este mundo. Sólo mi deseo de permanecer aquí me mantiene prisionero. Quiero renunciar a mis desquiciados deseos y caminar por fin hacia la luz del sol.
El Meteorólogo
Había una vez un meteorólogo de un pueblo mediano del Medio Oeste de los Estados Unidos en un pequeño canal de TV. Era un meteorólogo competente y después de estudiar datos del departamento nacional de climatología y otras fuentes de información locales aparece todas las noches en la televisión y predice las condiciones climáticas, con la misma precisión que la mayoría de los meteorólogos.
Una noche, para sorpresa suya, le sobrevino una hermosa aparición espiritual. Le fue revelada la unidad total del propósito del hombre en su búsqueda de la verdad. Vio que Dios es – y gracias a la revelación reconoció que tenía el poder de hacer predicciones absolutas e inevitablemente perfectas.